Lun. May 20th, 2024

Por Gabriel García, Strategic Partner Manager de Webfleet

Una de las opciones que más se está abriendo paso en las empresas con flotas es la adopción de vehículos eléctricos. Tanto las empresas de reparto de última milla como, cada vez más, las dedicadas al transporte de mercancías por carretera, están sustituyendo vehículos de combustión por modelos eléctricos con el fin de reducir su huella medioambiental.

El potencial de electrificación de las flotas

Según un estudio que hicimos en Webfleet sobre el potencial de electrificación de las flotas de vehículos, el 61% de los vehículos comerciales en Europa podrían ser reemplazados por una alternativa eléctrica.

Además, el 82,8% de las empresas podrían reemplazar al menos uno de sus vehículos por un modelo eléctrico y el 57% podrían reemplazar al menos la mitad de sus vehículos por EV. El 34,4% de las empresas podrían reemplazar todos los vehículos de su flota por EV. Según otro estudio que publicamos recientemente, las empresas con EVs ahorran de media 5.665 litros de combustible por vehículo al año, 3.599 euros en costes por vehículo y año, y 15 toneladas de CO2, también por vehículo al año.

Retos de la electrificación de las flotas

Pese a ello, la adopción de EVs también presenta retos, como es el rango de conducción. ¿Podrán los conductores realizar sus tareas diarias sin preocuparse de si les queda suficiente batería? Los datos son claros al respecto: los viajes que realizan la gran mayoría de los vehículos comerciales y los vehículos industriales ligeros en sectores como la distribución, el transporte de pasajeros, los servicios profesionales o el sector de las instalaciones y mantenimiento, podrían realizarse con vehículos eléctricos.

Otro reto interesante que podríamos abordar es el de la carga de este tipo de vehículos. Porque, ¿qué sentido tiene usar vehículos eléctricos si la recarga se realiza mediante energías no renovables. Sin embargo, ya existen sistemas que permiten asegurar que se utilicen energías limpias en la recarga, que optimizan las cargas para mejorar la salud de la batería y aumentar el valor residual, o que facilitan cargar los vehículos cuando los costes de la red son menores, con el fin de ahorrar en gasto energético.

Para adaptarse rápida y eficientemente a los EVs, las empresas deben integrar los tiempos de recarga en sus flujos de trabajo, evaluar sus necesidades de infraestructura y anticiparse al futuro. Muchas preguntas que requieren respuesta antes de emprender la transición energética.

Iniciar este proceso puede ser un quebradero de cabeza, pero la tecnología telemática puede ser de gran ayuda en todo momento y durante todo su ciclo de vida, desde la decisión de qué vehículos pueden ser sustituidos por modelos eléctricos, a su gestión diaria o a la estrategia de recarga.

Por Mayte Rodríguez López

Periodista especializada en movilidad y transporte público.

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