Sáb. Nov 26th, 2022

La escalada de los precios de los carburantes que se inició en este 2022 ha tenido un aceleración inusitada con la guerra en Ucrania. La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y La Logística (FVET) ha advertido del impacto que está generando la guerra de Ucrania sobre el precio del combustible. En solo 13 días desde que estalló el conflicto, el precio del gasóleo A ha pasado de 1,478 euros por litro a 1,777 euros por litro, un 20,2% más caro. En consecuencia, llenar el depósito de 1.000 litros, con el que un vehículo articulado de carga general podría recorrer 2.860 kilómetros, supone 299 euros más que hace 13 días. Para una flota de cuatro vehículos, la media nacional, la escalada se traduce en 1.196 euros más de coste y para una de ocho, la media de las empresas que conforman FVET, 2.392 euros más de coste.

Previo al conflicto en Ucrania, desde FVET ya se advirtió del incremento del precio con respecto a 2020: los transportistas han soportado un 36% más de coste medio anual en 2021. En cifras, según datos del Observatorio de Costes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, si en 2020 el combustible de un solo vehículo articulado de carga general que había recorrido 120.000 kilómetros al año ha supuesto 31.600 euros de coste anual, en 2021 el mismo recorrido ha implicado 42.888 euros.

“El precio del combustible ya estaba por las nubes y lo previsible es que, con la guerra en Ucrania, alcance los 2 euros por litro. La única opción que nos queda es repercutir este coste, una medida que ya está contemplada en el decreto aprobado recientemente por el Consejo de Ministros. El Comité Nacional de Transporte de Mercancías por Carretera, al que pertenece la Federación, ha solicitado una reunión con urgencia con el presidente del Gobierno para garantizar la aplicación de medidas que permitan la continuidad de las empresas transportistas y eviten el colapso económico”, explica Carlos Prades, presidente de FVET.

La continuidad de las empresas transportistas, en juego

Y es que, además de la escalada del combustible, desde la Federación Valenciana señalan que los profesionales del sector están soportando un crecimiento de costes en todos los conceptos. “La escasez de microchips ha supuesto retrasos en la adquisición de los vehículos y un encarecimiento de sus precios, a lo que se suma la inflación y la revisión salarial y los problemas que ya arrastra el sector tradicionalmente y afectan a su viabilidad, como los impagos. Los márgenes son muy exiguos para los transportistas, la única opción que nos queda es repercutir la variación en el precio del combustible”, concluye Prades.

Sigue nuestras Noticias

Por Luis Fernando Prieto

Periodista especializado en empresas y movilidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *