Mar. Ago 9th, 2022

Particulares y autónomos suponen ya algo más de la mitad de los clientes del sector del renting. Un mercado que cada vez presta más atención a las expectativas del consumidor con el objetivo de ganar cuota de bolsillo dentro de su presupuesto en un contexto de post-pandemia, guerra e inflación. De ellos, un 49% reconoce no estar impactado en sus finanzas, pero sí actuar con cautela en el gasto, según datos de NielsenIQ para Sumauto con motivo del MOBS, el evento de movilidad que celebra hoy su primera edición.

MOBS tenía como objetivo convertirse en un foro de debate sobre las nuevas tendencias de movilidad y arrojar luz sobre las oportunidades y cuestiones que se plantean en un entorno un tanto incierto. En este contexto, un 23% de consumidores siguen fielmente sus rutinas de gasto o, incluso, se sienten más seguros con sus finanzas, lo que, en suma, supone que más del 70% admita estar sabiendo capear la triple crisis en la que estamos inmersos. Por el contrario, cerca de 3 de cada 10 sí se sienten con el agua al cuello o están saliendo a flote, siendo un perfil de consumidor aún por recuperar en confianza y capacidad de gasto.

Conveniencia, flexibilidad, aspiración y sostenibilidad

Además de su “estado de consumo”, MOBS ha servido de escenario para posicionar las palancas claves para el sector del renting, con el propósito de captar más DNIs en un negocio que lleva más de 40 años proporcionando flexibilidad a las flotas de empresa.

En este sentido, la conveniencia aparece como el elemento clave al cliente particular de renting, que desdeña la burocracia y aspira a la comodidad del “todo incluido”, pagando una cuota fija con todos los servicios. Y demanda, asimismo, flexibilidad de acuerdo a sus cambiantes necesidades de movilidad y a un marco normativo que apuesta por la movilidad cero emisiones.

Además, MOBS ha puesto de relevancia el valor aspiracional, tan vinculado al renting. En este sentido, y tras una pandemia, cobra fuerza la libertad como aspiración y aprovechar las oportunidades de disfrute, que ganan cada vez más relevancia en la mentalidad de los consumidores, lo que genera una oportunidad al mercado para facilitar el acceso a un vehículo que, en la modalidad de propiedad, sería inaccesible.

Y, por último, la sostenibilidad como puerta de entrada al coche electrificado. No en vano los vehículos de renting vendidos hasta mayo totalizaron, según MSI, unas emisiones medias de 63,5 gramos de CO2 por kilómetro, es decir, casi la media del límite establecido para ser considerado un vehículo ECO. Y, al mismo tiempo, para captar la atención de los millennials y generación Z, muy preocupados por el medio ambiente y la economía circular.

Una nueva generación también marcada por el cortoplacismo, de modo que para los más jóvenes, por razones de obsolescencia y mentalidad, incluso consideran contratos a 3, 4 o 5 años como demasiado largos, por lo que requerirían periodos aún más cortos de 1 o 2 años máximo. Según NielsenIQ, todos estos valores ayudarán a impulsar aún más el renting entre particulares y autónomos que, solo en el primer trimestre del año, creció en clientes un 14% (más del triple que las grandes y medianas empresas), según la Asociación Española de Renting (AER).

Tal es así que en la actualidad una de cuatro matriculaciones que se producen en España proceden del alquiler a largo plazo y, de hecho, este canal será el que más crecerá en 2022 con un 17%, según las previsiones de MSI.

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Por Luis Fernando Prieto

Periodista especializado en empresas y movilidad.

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