Jue. Abr 18th, 2024

Las poblaciones del Reino Unido y Estados Unidos no son conscientes del «invierno nuclear», es decir, de las posibles consecuencias medioambientales catastróficas a largo plazo de cualquier intercambio de cabezas nucleares, según el investigador responsable de la nueva encuesta realizada el mes pasado y publicada por el Centro para el Estudio del Riesgo Existencial (CSER) de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

Paul Ingram, investigador asociado del CSER, afirma que, a pesar de que el riesgo de un intercambio nuclear es el más alto de los últimos 40 años debido al belicismo ruso, la escasa concienciación de la población sobre el invierno nuclear es principalmente un residuo de la época de la Guerra Fría.

La teoría científica del invierno nuclear considera que las detonaciones de los intercambios nucleares arrojan grandes cantidades de escombros a la estratosfera, que acaban bloqueando gran parte del sol durante una década, provocando descensos globales de la temperatura, pérdidas masivas de cosechas y hambrunas generalizadas.

Combinados con la radiación, estos efectos en cadena harían que millones de personas perecieran tras una guerra nuclear, aunque se encontraran lejos de la zona de la explosión. Las ideas sobre el invierno nuclear impregnaron la cultura británica y estadounidense durante la Guerra Fría a través de programas de televisión, películas o novelas.

En la última encuesta, realizada en línea en enero de 2023, se pidió a 3.000 participantes –la mitad en el Reino Unido y la otra mitad en Estados Unidos– que indicaran en una escala móvil si creían saber mucho sobre el «invierno nuclear» y si habían oído hablar de él a través de los medios de comunicación o la cultura contemporánea, a lo que respondieron afirmativamente el 3,2% en el Reino Unido y el 7,5% en Estados Unidos.

El 1,6% en el Reino Unido y el 5,2% en Estados Unidos afirmaron haberlo hecho en estudios académicos recientes, mientras el 5,4% en el Reino Unido y el 9% en Estados Unidos afirmaron haber oído hablar o que aún recordaban creencias mantenidas durante la década de 1980.

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Por Luis Fernando Prieto

Periodista especializado en empresas y movilidad.

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