Mié. Dic 7th, 2022

Los niveles de implementación de las principales iniciativas de sostenibilidad 2 han mejorado solo ligeramente, o incluso se han reducido en algunas áreas, desde 2019, según se extrae del último informe del Instituto de Investigación Capgemini, «Sostenibilidad en el sector de la automoción: de la ambición a la acción». Los desafíos recientes, como la escasez continua de chips y los problemas en la cadena de
suministro, han obligado a las empresas de automoción a reorientar sus prioridades. Según el informe, directivas como el Pacto Verde Europeo y el Acuerdo de París están empujando a la industria del automóvil a buscar soluciones más sostenibles para cumplir los objetivos de neutralidad en carbono.

Una gran mayoría (70%) de la industria de la automoción se centra en la reducción global de las emisiones en toda la cadena de valor, incluidas las emisiones de alcance 1, 2 y 3 3 , desde el abastecimiento hasta los procesos de fin de vida útil. Dos tercios (64%) de las organizaciones
automotrices espera lograr una reducción de las emisiones de carbono para 2040,
y el 57% está yendo
más allá del cumplimiento de las normas ESG para hacer de la sostenibilidad un motor clave del
negocio. Sin embargo, desde 2018, la industria automotriz ha reducido las emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI) solo en un 5%, y se espera una reducción adicional del 19% para 2030. Al ritmo
actual, las organizaciones del sector del automóvil no están en condiciones de cumplir el objetivo
general de cero emisiones netas para 2050 según el Acuerdo de París.

El informe concluye que sólo un pequeño grupo de organizaciones (menos del 10%) está mostrando el
camino hacia una industria automovilística sostenible. Informan que esperan reducir sus emisiones de
gases de efecto invernadero (GEI) en un 35% para 2030 (en comparación con una reducción media
prevista del 19% en toda la industria del automóvil). Al mismo tiempo, se espera que su eficiencia
operativa mejore en un 22% hasta 2026
(en comparación con el 16% del resto de organizaciones en el
mismo periodo) como resultado directo de sus iniciativas de sostenibilidad que muestran una mejoría de
la transparencia en toda la cadena de valor. También disfrutan de un mayor impulso de «marca» como
empresarios para atraer talento debido a sus recientes iniciativas en sostenibilidad (18% frente al 10%
del resto).

El despliegue de las iniciativas ha mejorado sólo en algunas áreas de interés

Las organizaciones automovilísticas se están enfocando en la reducción de las emisiones y dan prioridad
a las iniciativas sobre las que tienen control e influencia directos, como la fabricación y la
descarbonización de las flotas de vehículos. El informe concluye que el despliegue de iniciativas en la
cadena de suministro sostenible ha aumentado del 42% en 2019 al 57% en 2022,
y el abastecimiento
responsable de metales ha aumentado del 33% al 44% en el mismo período.

Sin embargo, el informe muestra un descenso en la implementación de iniciativas de economía circular.
Aunque el 73% de las organizaciones está de acuerdo en que la contribución a una economía circular es
una necesidad para alcanzar sus objetivos financieros y competitivos a largo plazo, solo el 53% cuenta
con una estrategia de economía circular y menos de la mitad (45%) se adhiere actualmente a los
principios de circularidad a lo largo de su cadena de valor.

La transición a los vehículos eléctricos sigue siendo compleja y representa sólo una parte de la solución

La demanda en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero ha empujado aún más a
las organizaciones automovilísticas a centrar sus esfuerzos en los vehículos eléctricos (VE). Para
impulsar este impacto a lo largo de la vida útil de un vehículo eléctrico, es esencial que los fabricantes
de equipos originales (OEM) garanticen la circularidad de la producción y consideren el proceso de fin de
vida útil de las baterías de los vehículos eléctricos en toda la cadena de valor.

Menos de la mitad (41%) de los ejecutivos encuestados señala que su organización tiene una iniciativa de sostenibilidad dedicada al final de la vida útil de las baterías; esta cifra se reduce al 28% en el caso de las baterías de segunda vida. A pesar del aumento en las ventas de vehículos eléctricos, los clientes aún son reacios a cambiarse a la electricidad debido a la inquietud que les provoca la autonomía y a los costes de recarga, y encuentran más atractiva la facilidad de disponibilidad de las piezas de repuesto y las opciones de servicio de los vehículos de combustión interna (ICE). El aumento de los costes de la red energética y
los complicados métodos de recarga están frenando el progreso y su adopción.

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Por Luis Fernando Prieto

Periodista especializado en empresas y movilidad.

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