Lun. Jul 4th, 2022

Según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la contaminación atmosférica derivada de la producción industrial en Europa causa daños a la salud y al medio ambiente de entre 280.000 y 430.000 millones de euros al año. El futuro y bienestar de la sociedad pasa por que nuestro planeta goce de una buena salud. Sin embargo, el medio ambiente se ha visto y se ve afectado por nuestras acciones. De hecho, la contaminación atmosférica por la emisión de CO2 es uno de los retos medioambientales globales de mayor magnitud al que nos enfrentamos, ya que es una de las principales causas del efecto invernadero y del cambio climático, pero también un desafío económico.

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebró el pasado 5 de junio, desde Carvisa Energía, compañía especializada en energía solar fotovoltaica y autoconsumo colectivo, no queremos dejar pasar la oportunidad de recordar el importante compromiso que los países tienen con el planeta y su supervivencia. Aún queda mucho camino por recorrer y la Unión debe empezar desde ya con el cambio. Te contamos por qué:

La Unión Europea, tercera región más contaminante

La Unión Europea, aunque desde que se firmó el Acuerdo de París en 2015 ha reducido sus emisiones de dióxido de carbono en un 8,8, es la tercera región que más CO2 emite a la atmósfera -por detrás de China y Estados Unidos-. En 2020 registró una emisión de 2.551 millones de toneladas, es decir, un 7,9% del total mundial. Aun así, no todos los países dejan la misma huella de carbono en el medio ambiente. Así está el ranking:

  • Alemania: es el país de la Unión Europea que más contamina, y el décimo a nivel mundial. Su gran dependencia del carbón y otros combustibles fósiles hace que Alemania sea el responsable de emitir a la atmósfera el 24% del total de dióxido de carbono de la UE. En 2020, el país germano emitió 636,876 megatoneladas, lo que supuso una disminución del 9,3% con respecto a 2019. Per cápita, Alemania emitió en 2020 7,72 toneladas, frente a las 8,52 toneladas por habitante de 2019.
  • Italia: es el segundo en la lista, con unas emisiones totales del 12% en la UE. Sin embargo, su huella se ha visto reducida un 10,67% con respecto a 2019, pues en 2020 las emisiones de co2 en el país disminuyeron 35,503 megatoneladas, hasta alcanzar las 297,352 megatoneladas.  Por habitante, el país emite 5,03 toneladas, lo que equivale a un descenso de 0,6 puntos con respecto a 2019.
  • Polonia: el país depende del carbón para alrededor del 70% de su generación de electricidad, lo que le sitúa en la parte alta de la tabla, con un porcentaje de emisiones totales de la UE el 9% o, lo que es lo mismo, 292,562 megatoneladas y 7,71 toneladas por habitante. A pesar de este dato, la región ha conseguido disminuir sus emisiones un 6,5% con respecto al año anterior, en el que registró una emisión de 312,917 megatoneladas y 8,23 toneladas per cápita.
  • Francia: a pesar de depender de la producción de energía nuclear y de haber acortado su huella de carbono en un 12,4% con respecto a 2019, es el cuarto en el ranking de los más contaminantes, con el mismo porcentaje de emisiones que Polonia. En concreto, el país galo emitió 279,991 megatoneladas y 4,26 toneladas por habitante durante 2020.
  • España: Nuestro país representa el 8% de emisiones totales de CO2 en la Unión Europea. A pesar de generar 214,847 megatoneladas y 4,62 toneladas por habitante en 2020, es el cuarto país de la Unión Europea con un mayor descenso de su huella de carbono: 16,2% en comparación a 2019, según Eurostat. Solo tres países se situaron por encima: Grecia (-18,7%), Estonia (-18,1%) y Luxemburgo (-17,9%).

Pacto Verde Europeo: hacia la neutralidad climática

La industria del carbón, que es la que más CO2 emite a la atmósfera, ha visto reducido su peso en el mix energético del 26% al 10% desde 1990 a 2020. A pesar de este descenso -y también de las emisiones de COtotales en la región-, la UE sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles.

El Pacto Verde Europeo es una iniciativa con la que se pretende que Europa sea, en 2050, el primer continente climáticamente neutro. Para ello, se prevé una reducción del 55% de las emisiones de aquí a 2030 para, 20 años después, poder llegar a cero emisiones.

Uno de los objetivos contemplados en el Plan es la descarbonización de la energía, pues su producción y uso supone más del 75% de las emisiones de efecto invernadero de la Unión Europea; priorizando el uso de energías limpias y renovables, como la energía solar, una alternativa ecológica cuyo peso ha pasado del 5% al 17%. Apuntarse a la energía solar es apuntarse al cambio por un futuro mejor.

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Por Luis Fernando Prieto

Periodista especializado en empresas y movilidad.

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