Sáb. Nov 26th, 2022

A punto para dar la bienvenida a la tecnología 6G. Un equipo de investigadores de la UPNA, adscritos al Instituto Smart Cities (ISC), ha diseñado varios modelos de antenas compactos, muy fiables y capaces de emitir a más de 100 GHz (gigahercios), que en el futuro podrían ser empleadas para comunicaciones ultrarrápidas de punto a punto.

Estos modelos tienen en cuenta el despliegue de la tecnología 6G -cuya implementación en usos reales y comercialización está prevista para el próximo lustro-, que requerirá del desarrollo tecnológico de infraestructuras que hagan posible la comunicación a mayores anchos de banda, como antenas de altas prestaciones.

Según señala Miguel Beruete, profesor de Teoría de la Señal y Comunicaciones, miembro del Grupo de Antenas y líder del laboratorio TERALAB, «de forma sencilla, podemos decir que el wifi funciona a 2,4 GHz y la telefonía móvil opera aproximadamente a 2,1 GHz». «Sin embargo, para alcanzar las velocidades de las que se hablan cuando nos referimos a un escenario 6G, no tenemos más remedio que intentar llegar a 300 GHz. Son bandas que hoy en día están en vía exploratoria, pero que de hecho ya están recogidas dentro del estándar 5G (actualmente el estándar 5G ya llega a 100 GHz)», expone.

Aunque aún no se ha definido el estándar del 6G y se desconocen las bandas de espectro que se utilizarán para la transmisión de datos, se especula con velocidades cercanas a 1 TB y latencias de menos de 0,1 ms, lo que obligaría a emitir a muy altas frecuencias. Por ello, el equipo formado por los investigadores del Grupo de Antenas Miguel Beruete, Iñigo Ederra, Jorge Teniente y Dayan Pérez-Quintana han trabajado en el último año en avanzadas antenas capaces de operar con fiabilidad en bandas de frecuencias hasta ahora prácticamente inexploradas.

El mayor problema al que se enfrentan los diseñadores de equipos a la hora de hacer frente a este reto es el productivo, porque operar a mayores frecuencias requiere reducir al mínimo el tamaño de los elementos, lo que acaba generando defectos. «Lo bueno que tiene el electromagnetismo es que es perfectamente escalable. Si quiero alcanzar frecuencias muy grandes, teóricamente me basta con hacer antenas más pequeñas. Sin embargo, reducir mucho el tamaño de los elementos acaba resultando en problemas con las tolerancias», expone Miguel Beruete.

A causa de esta paradoja, ha informado la UPNA, soluciones convencionales que incorporan las antenas en la actualidad no son adecuadas para operar correctamente a frecuencias tan altas, lo que obliga a los investigadores del ámbito a idear innovaciones disruptivas. En concreto, los desarrollos de los investigadores de la UPNA combinan en una única solución diversas mejoras presentes en la literatura científica.

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Por Luis Fernando Prieto

Periodista especializado en empresas y movilidad.

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